"porque creemos que las artes son la vía donde podemos construir, soñar, y transformar"
Creo querer escribir una buena historia. Una que haga parte, que haga arte y que dé forma a muchas formas infinitas de vida inimaginables.
Cuando era muy joven me encontraba caminando al borde de un lago. Chapotear, saborear con mis dedos un suelo casi extinto en mi mente, escuchar a la llovizna caer tiernamente o simplemente sentir como estos recriminaban mi forma de ver al mundo.
Nunca tuve una buena habilidad en la forma más agonizante de amar. Pero esto no importaba, lo que importaba era aquello que se encontraba dentro del movimiento de mis cabellos dorados, aquello, eso…que va más allá, de la vida, de la normalidad, de nuestro control. De nuestro aire.
Estas visiones vinieron a mi mente una noche fría del mes de marzo del año 1985. Lo recuerdo tan inmersamente después de años y años de evadirlo.
Me encontraba caminando sobre una cúspide de colores que se transformaban en un aire turbio y frío, estaba solo, me sentía cómodo y mi vida se extinguía al mismo tiempo que mi visión con el mirar de este paisaje; si mi mente está rota entonces tendré que persuadirme de que no todo lo que estoy pensando es correcto. Nadie me ayuda, los únicos que me acompañan son dos lobos con un color azul intenso en sus ojos, pero, en estos hay tanto vacío y tantas secuencias flasheadas por una infinidad de recuerdos los cuales se encuentran escritos sobre una horda de sombras en ese mundo que todos llaman “real” ¿Real? ¿Y si aquello que se encuentra allí afuera de mi imaginación no es el mundo “real”? Si muriera allí ¿Mi alma se transportaría a esta estancia? Así es, me encontraba sumergido en este mar loco y estúpido de existencialismo. ¡Alguien grita! ¿Es mi alma, acaso? ¿Es el aire que respiro? ¿Es mi relatividad? Es…es, es ella. Una mujer. Abrí mis ojos y entonces...
Ha regresado con su aire escaso, casi extinto .Con sus manos heladas y sus brazos cerrados. Depresión, desolación ¿Debería llorar? ¿Gritar hasta quedarme vacío? ¿Susurrar? La más pasiva será la correcta, entonces la tormenta que caía tan dolorosamente en mi interior se desbordaba por mis parpados hasta mi garganta y algunas hasta mis besos aún apuñados.
Entonces ella se encontraba allí…sentada, llorando desconsoladamente. La mire. Esto no es llanto, es agresividad compulsiva, muerte, dolor ¿Era un ángel? Un ángel el cual introdujo agresivas voces a mi cabeza. La odio, me odio, odio mi imaginación, mis manos ásperas y mi aislamiento.
Camila García (Grito Histórico)
No hay comentarios:
Publicar un comentario