¿Por qué el país no cambia? Una pregunta que nos
hacemos muchos colombianos cada vez que prendemos la televisión, leemos los
periódicos locales o cuando vemos niños vendiendo dulces en los buses. A mi
parecer es la pregunta del siglo, una cuestión que respondemos con simplicidad
o en el peor de sus casos ignorándola.
Que sencillo es hacerse el pendejo, seguir con la
vida de trabajo, consumir, ser el mejor en cada rol de la vida. Pero que gran error,
en el que han caído la mayoría de los colombianos, no digerir, ni analizar estas problemáticas.
¡Desde que no
me pase a mí, ni a mi familia¡. Me aterran las palabras mencionadas por mi vecina cada vez que ve el
jibaro del barrio, si supiera que su
seguridad y al de su familia están en juego, si cayera en cuenta que sus
hijos están cada vez más en peligro
de caer vicios o infinidades cosas, hay
si ella reuniría la comunidad para tratar estos temas. Es realmente necesario
que nos toque directamente el problema
para que nos duela, para empezar a buscar
el apoyo que nunca quisimos dar a la comunidad. Actuemos, es la hora y
es el momento para empezar aportar soluciones, que la dichosa pregunta de por
qué el país no cambia, sea borrada de la cotidianidad de los colombianos.
Al ser no se le puede juzgar por lo que es sino por
su condición social, atribuir que hacemos nada por conformistas o lo que
hagamos servirá de nada, para mi pensar
es algo heredado. Tras más de 200 años de conflicto en estas tierras
colombianas no es complejo entenderlo, miles de muertos, tantas formas de
buscar la paz y tantas formas de destruirla traen consecuencias como el miedo y
la frialdad en una sociedad. Como menciona William Ospina en la segunda oración
de la paz “El país entero entro en una orgia de sangre. Y perdimos el
sentimiento de humanidad, y casi nos acostumbramos al horror, y dejamos de
estremecernos con la muerte. El tabú de matar se perdió, Colombia se volvió
tolerante al crimen…”
De donde nos heredaron la frialdad y miedo, habría
que mirar la historia detalladamente desde que los españoles llegaron América,
pero esta vez, como muchos lo hacen retomaremos desde hace 60 años, cuando las
primeras manifestaciones obrera exigían al estado, justicia para los trabajadores
y bienestar para los campesinos, se daba ya los primeros pasos de izquierda en
nuestro país en cabeza del partido
socialista revolucionario (PRS), quien no solo retomaba ideales marxistas, sino pedía participación
políticas de todos y todas en el gobierno. Pero estos pasos fueron eliminados
por el estado conservador, quien era la derecha de este entonces, la idea era
terminar con los ideólogos e introducir miedo a los movimientos sociales para
que no participaran más en escenarios críticos, pero este intento no le sirvió,
y en 1933 al mando de Jorge Eliécer Gaitán entra la Unión Nacional de Izquierda
revolucionaria (UNIR). Que bonito era ver estos procesos unidos y la cantidad
de personas que apoyaban la dignificación del ser humano. ¡Por fin en este país
la esperanza llego, la miseria se acabó!, muchos liberales pensaban en ese
entonces de esta forma. Pero el gobierno conservador volvió atacar, esta vez a
la esperanza de un pueblo completo. Esa fue la gota que reboso el vaso, todo
estallo como si se tratara del fin del
mundo, todo se encendió en fuego y terror, no solo para días o semanas, el
fuego se encendió para años y todavía sigue vivo para toda Colombia.
La muerte de Jorge Eliécer Gaitán, llevo a muchas consecuencias, como la formación de
pequeñas guerrillas liberales, que después de unos años conformarían las
FARC-EP, el frente nacional que es la unión de los dos partidos tradicionales
de derecha , entre muchas más problemáticas socio políticas. Pero lo que más
importa es la polaridad que se marcó entre comunistas y capitalistas, es decir,
izquierda y derecha.
No es no es errado indicar que la derecha es la que
ha gobernado el país, esto trajo una democracia representativa, una oligarquía,
miseria para muchos y riqueza para pocos, la competitividad en el mercado, el
consumismo en la vida, modelos educativos basados en el trabajo, sistemas de
salud donde el ser humano cada vez más
es mercancía, campesinos sin oportunidades y obreros con un salario miserable.
En cambio la izquierda desde sus comienzos contrapuestos a las ideas
individuales de la derecha, ha propuesto
una democracia participativa, un socialismo, bienestar y dignidad para la
mayoría, igualdad de condiciones donde el campesino sea respetado, la salud y
el estudio sean derechos fundamentales que debe ser cumplidos por el estado.
Dos partes contradictorias que sean
enfrentados por años en una guerra ardua y feroz.
El estado de derecha en Colombia ha sido, un estado
fascista y autoritario, mentirosos e hipócrita, como lo fue el mandato de Álvaro Uribe Vélez. Tantas
muertes, tantos desplazados, tanto oscurantismo, y la culpa era atribuida a las
organizaciones de izquierda, pero como no iba hacer así, si en este mandato
toda persona que hablara de algún derecho humano era narco terrorista para
Uribe Vélez. Yo me cuestiono en verdad quien el
terrorista, con sus falsos positivos, los que a diario reclutan
jóvenes para la guerra, los que roban
plata al pueblo, los que desaparecen gente. Criticar al socialismo sabiendo que
el capitalismo es algo despreciable.
Con que ganas las personas desean estar en un
proceso político y social, si cuando habla desde su postura tiene un grupo
paramilitar apuntando sus cañones de odio. Es miedo de ser asesinado o que
maten a su familia, miedo de ser tachado de guerrillero, miedo de ser
amenazado, miedo y más miedo es lo que nos evita hacer algo, aunque ya para
muchos este problema es inconsciente ya lo asimilaron como cotidiano, entraron
al juego del estado terrorista, al juego del pastor y las ovejas.
Si algo he aprendido en la red distrital de
secundaria (REDES) es defender la postura política, y me he situado en el
socialismo para hacer el análisis histórico y social, aunque lo que echo no
alcanza hacer ni la punta del iceberg, se es notorio que la sociedad la afecta
su historia, y el juego del
neoliberalismo es el que ha llevado a la gente a no opinar, al no cuestionarse
su realidad. El estado no es ingenuo y
tras de muchas hegemonías, a re
direccionado los asuntos sociales y controlado los alzamientos con sus famosas
autodefensas.
Los estudiantes de secundaria no solo deben rendir
es su vida como estudiante, sino tomar las riendas del asunto, ser críticos con
la realidad, defender los derechos,
aportar con la colectividad y a la construcción
de un estado igualitario al alcance de todos y todas, sobre poner al ser humano
ante el dinero, el asumir una identidad patriota.
Los jóvenes secundaritas nos estamos organizando
en toda Colombia y tomaremos el país
atreves de la academia, arte y la cultura, para trasformar nuestra realidad social. Tampoco olvidamos
nuestro deber con la generación, en nuestras manos están las futuras luchas
sociales y ahí estaremos en pie de lucha, resistiendo hasta que lleguemos a
nuestro país soñado.
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